Soy una dejá, lo reconozco. Hace diez días que no actualizo por aquí y es por incompatibilidades en el espacio y el tiempo. Partiendo de que ando escasa de esto último, cuando estoy inspirada suele darse la circunstancia de que estoy hasta arriba de trabajo. Veáse un ejemplo: ahora mismo. Llevo un día malo, muy malo, como casi todos los primeros sábados primeros de julio. Me explico, ese día son las fiestas de mi pueblo y, sorpresa, es el fin de semana de todo el año en el que se sabe, fijo, que vas a tener mucho que trabajar y, encima, madrugando. Si a esto añadimos que, salvo un año que descansé, los últimos nueve me ha tocado darle a la tecla y que cada vez estoy más vieja... pues pasa esto, que es habitual que me pase la noche del sábado dándole a la tecla.
He pasado una tarde de lo más provechosa, mientras luchaba conmigo mismo para no irme a la cama a echarme una siesta iba contando las líneas de las tres aperturas que tenía que hacer. Primero hice eso y después me dio por preguntarme qué coño hacen el resto de secciones si la comarca se ha chupado tres páginas de una edición que apenas superará las 50. Viendo que la cosa no iba a ningún lado me dio por escribir y tratar de acabar a una hora humana. Pero va a ser que no, que me voy a acostar más tarde que si saliera de marcha porque, tras cerrar el periódico me toca escribir cinco artículos más y una crónica para la radio. ¿Quién dijo que no hay trabajo? Lo hay, pero muy mal pagado.
Así que haya voy yo, me pongo con el tema radiofónico hasta que caigo en que tengo aquí al lado a un tío cantando (bastante mal) 'Un rayo de sol'. Las ventajas de vivir al lado de la plaza del pueblo, que escuchas mejor a la orquesta que si estuvieras delante de ella (en el estilo más irónico que os podáis imaginar). Y claro grabar una crónica sobre unos veteranos cursos de verano sonando de fondo 'Eva María se fue' no queda muy bien, verdad? Así que aquí me ando, esperando a que los de los grandes éxitos de los 60 hagan un descanso y me dejen grabar dos minutos. Y o lo hacen pronto o me voy a poner por casa, porque empiezan con las cumbias.






