martes, 27 de octubre de 2009

Un cubito de hielo hiperactivo

Cuando un niño es inquieto se le considera hiperactivo, pero cuando lo hace un adulto, ¿cómo se llama? Es más estoy planteándome tener el relativo honor de ser la primera persona que padece esta 'enfermedad', podríamos definirla así, porque fijo que esto es malo para mi salud, para la física no sé, para la mental estoy segurísima y para la vida social ya ni os lo quiero contar. Soy un culo inquieto, pero no de esos que se pasan el día de arriba pa'abajo haciendo ejercicios, soy de las de sentar el culo para leer y escribir, fundamentalmente. Vamos, intelectual, que diría mi hermano.
Y lo peor es que me he dado cuenta de que en los últimos meses cada vez tengo más tiempo para leer. El otro día descubrí que la vez que más he leído en los últimos tres meses fue el sábado, que tocaba tinte en la pelu y me bajé el libro (me aburren las revistas del corazón, sólo veo las fotos, pero jamás leo los textos, así que me aburro pronto). Aún así no creáis que eso no me hizo pensar en que tengo un problema de hiperactividad adulta. Eso fue hoy, cuando fui consciente de que llevo cinco días de descanso (en el trabajo más absorbente) y no he tenido tiempo a cambiar en el armario la ropa de verano por la de invierno, propósito con el que me acosté el jueves.
Si no tuviera suficiente con tener tres curros (no es tan malo como suena, son colaboraciones y se complementan) tengo un chollo extra, que es un chollo sobre todo para la empresa, porque prácticamente lo hago por amor al arte. Y hace un par de minutos me he descubierto a mi misma buscando cursos de escritura. Como tengo tanto tiempo libre....
Pero claro es lo que tiene encontrarse al hijo de Carmina Ordóñez, alguien que sin oficio ni beneficio ya ha escrito dos libros, o no sé que taxista que sacaron el otro día en la tele que ha escrito su primer libro en los huecos libres que tiene entre carrera y carrera. Pues que te tocan el orgullo y eso, en una orgullosa como yo es muy malo, porque le da por pensar. Pensar que levantándose una hora más temprano todos los días podría aprender a escribir mucho mejor de lo que lo hago. Así que me vuelvo a buscar curso de escritura creativa. Mientras tanto seguiré usando las camisetas de verano, capa sobre capa, y esperando a que el frío no llegue de golpe, porque me quedaré cubito y mira, ya tendré historia para un libro: De cómo convertir a una plumilla en un cubito de hielo.

2 comentarios:

PrInCiPe AzUl DeStEñIdO dijo...

Lo raro no es la hiperactividad que tienes, lo raro es que aún sigas con esas ideas en mente, como lo de la escritura por ejemplo.
Yo si fuese tú, a estas alturas ya tendría otra cosa en la cabeza, me canso enseguida de las cosas.

Yo también pasé por época de escritor, pero se fue al cabo de unos meses cuando la inspiración no llegaba. Pero sí tuve el tiempo suficiente como para decidir que mi libro lo publicaría en un portal de internet que encontré.

www.lulu.com
Por si no lo conoces y te interesa.

Fernando del Busto dijo...

Los cursos te pueden enseñar técnica, pero lo que no tengas dentro no saldrá...