martes, 26 de enero de 2010

Moccia ha vuelto a mi vida!!!!!


El título del libro es, cuanto menos, horroroso. 'Perdona si te llamo amor' tenía su medio gracia, pero 'Perdona quiero casarme contigo' suena a que te están pidiendo disculpas porque van a pisarte un juanete. Eso sí, la portada del libro es muy mona, no me digáis que no? Si es que me encantan esas tartas, típicas de boda norteamericana, que tienen pinta de saber a plástico y estar hechas con mil y un colorantes y algún que otro colorante. Aún así, todo me da igual, y todo pensando de antemano en que Moccia no tiene un don para escribir. Sí para imaginar historias, pero no para escribirlas. Eso o quien le traduce los textos al castellano flaco favor le está haciendo, porque hay niños de instituto que escriben con más coherencia que el.

Aún así, leerlo es una auténtica gozada: en parte por las historias que cuenta, una especie de chick-lit para que los que rozamos la treintena nos sintamos el adolescente que no fuimos, y porque todas las historias las ubica en Italia, preferentemente en Roma, lo que ayuda mucho a seguir el hilo de la novela corriendo en moto por el Trastevere. Algo bastante parecido a soñar despierto.

Ni que decir tiene que el libro salió hoy a la venta en España (y mira que les cuesta traducir a este hombre, cómo se hacen de rogar!!) y que el sábado, aprovechando mi merecidísimo descanso (como no) va a caer fijo, fijísimo. Eso sí, otra cosa es ver cuando tengo tiempo a leerlo, porque tengo una lista de pendientes que es más larga que una mes (con los días no me llega) sin pan.

2 comentarios:

Niki dijo...

Me ha hecho una ilusión tremenda saber q hay una segunda parte y q ya sta a la venta (supongo q si el viernes cuando bage a bcn la veo me la compraré) pero a la vez me da algo de miedo.. me gustó tanto perdona si te llamo amor! Y si me caga el bonito recuerdo q tengo¿? Aunq me consuela saber q los otros dos (A 3m y teng ganas de ti) me gustaron mucho los dos (:

Dry Martini dijo...

me da q mejor q el primero no va a ser, pero bueno todo es leerlo