domingo, 24 de mayo de 2009

Gomorra pudo conmigo

Hace unos cuantos meses colgé aquí un post sobre que había empezado a leer 'Gomorra', de Roberto Saviano. Debió a ser a finales de enero o primeros de febrero, porque compré el libro el primer día de rebajas. Me las daba yo muy felices pensando que me iba a encantar, me iba a saber a poco y desearía ver la película, que en Asturias pasó completamente desapercibida en las salas de cine, con la misma ansia que esperé 'Shopaholic'.

Pues ni de lejos, vamos que si me pagan 1.000 euros por acabar el libro (voy por la página 78) no lo hago. Bueno por 1.000 euros quizás sí, pero por 100 ni me lo pienso. Si alguien lo ha leído y le gustó me va a odiar por esto, pero es un auténtico coñazo. Lo había ido dejando apartado en la mesilla una semana tras otra primero, porque tenía mucho curro, luego por el master, luego por las vacaciones y al final otra vez por el master. Pues esta semana no he tenido disculpa ninguna, me he pasado ratos haciendo zapping mirando de reojo como acumulaba polvo al lado del despertador sin ningún remordimiento, pero no he sido capaz de leer 'Gomorra'.

Ayer de noche, cuando vi que me interesaba más lo que el ex de Chayo Mohedano contaba en 'La Noria' que las peripecias de la mafia napolitana me di cuenta que no había nada que hacer. Lo dejé por imposible, cambié de canal y vi como el Barça celebraba haber ganado la Liga.

Mientras veía a Guardiola (ay, omá que rico!) no hacía más que preguntarme como puede ser posible que un tipo tenga las narices de infiltrarse en la mafia y luego no sea capaz de plasmarlo en un libro despertando el más mínimo interés. El primer párrafo es acojonante, te deja parado, pero es que sigues leyendo y la cosa no se mantiene interesante, ni mejora, sino todo lo contrario. Nombres de mafiosos, calles, bandas,... se repiten sin ningún sentido, sin ninguna explicación a lo largo, por lo menos, de las primeras 78 páginas. No suscitan el más mínimo interés la mayor parte de las historias que cuenta, que por cierto lo hace sin ningún razonamiento o lógica posible. Y, evidentemente, hay temas buenos, gente cuya historia daría por si sola para un buen libro. Esta mañana acabé llegando a la conclusión que quizás eso sería lo que debía haber hecho: escribir una serie de artículos, bien centrados y estructurados cada uno de ellos y luego, si quieres, juntarlos para publicarlo como un libro, para luego vender los derechos de autor y que hicieran una película y, en definitiva, acabar forrándote.

Una pena que me duerma cada vez que abro el libro, porque hay cosas muy interesantes, pero es que no me da tiempo a llegar a ellas antes de doblar la cabeza sobre la almohada. Así que esta noche me voy a leer el último número de Vanity Fair que tenía muchos reportajes interesantes. Me encanta la revista, quizás porque no se parece a nada de lo que había visto por estos lares antes o porque saben hacer las cosas bien, al margen de polémicas portadas con modelos desnudas, eso sí.